Ante la creciente ofensiva contra la libertad de expresión en Estados Unidos, que se delinea en el esfuerzo deliberado por controlar la narrativa, incluida la prensa, Carlos Martínez de la Serna, consideró necesario el trabajo conjunto de los periodistas de toda la región, particularmente los estadounidenses, aprovechando la experiencia que Latinoamérica tiene en estos temas.
El director de programas del Comité para la Protección de Periodistas (CPJ), destacó el escenario adverso en Estados Unidos, marcado por esfuerzos por concentrar los medios en manos afines al gobierno, incluso de plataformas como X y TikTok; el uso de los tribunales para agobiar a medios críticos y la restricción al acceso de periodistas a fuentes importantes.
Asimismo, en su participación en la Reunión de medio año de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP), destacó el esfuerzo sistemático por acabar con instituciones y por socavar a los medios como una estrategia de largo plazo.
Moderado por Martha Ramos, presidenta de la Comisión de Libertad de Prensa e Información de la SIP, Martínez de la Serna planteó que lo que hoy ocurre en Estados Unidos es parte de un patrón más amplio que América Latina ha experimentado por décadas.
Este modelo, agregó, ha estado marcado por el debilitamiento progresivo de las instituciones, el deterioro del debate público y el uso del poder para restringir el trabajo periodístico.
El directivo del CPJ explicó que en la región se han visto durante años distintas intensidades de represión contra la prensa, desde sistemas abiertamente autoritarios hasta democracias formales.
Consideró que Estados Unidos comienza a reflejar esas mismas dinámicas, aunque con sus propias particularidades y con el peso simbólico que implica para todo el hemisferio.
Se abre la posibilidad de llevar discusión a Washington
No obstante, durante su participación, Martínez de la Serna consideró que la coyuntura política estadounidense abre una ventana para colocar estos asuntos en Washington como parte de la discusión nacional.
En su opinión, hoy existe más conciencia de que los problemas que viven periodistas en países como El Salvador, Venezuela, Ecuador o Guatemala están conectados con un modelo político más amplio que en la actualidad también impacta a Estados Unidos.





