Cuando escenarios críticos se presentan, como lo pueden ser la falta de luz, la telefonía se cae y el internet no funciona.¿Quién sigue informando?

La respuesta está en Chiapas y Diario del Sur la dió a conocer este 30 de septiembre.

Una red de radioaficionados ha mantenido la comunicación entre distintas regiones del estado mediante repetidores instalados en cerros, baterías y equipos que operan de forma autónoma. No dependen de compañías o fibra óptica. Dependen de conocimiento, de comunidad y de vocación de servicio.

La radio como periodismo de primera línea:

  • Mensajes que salvan horas de angustia. La nota documenta cómo en comunidades incomunicadas de la sierra y la selva, un mensaje por radio es la única forma de reportar un derrumbe, pedir una ambulancia o avisar que una familia está bien. Eso es periodismo en su definición más pura: información vital que reduce la incertidumbre y salva vidas.

  • Cubren los vacíos donde el Estado y las telecomunicaciones no llegan. El reportaje señala a Chiapas como la región con mayores vacíos de comunicación. Donde no hay interés comercial para poner una antena de telefonía, sí hay un radioaficionado que costea de su bolsillo su equipo, su repetidor y su mantenimiento. Es radiodifusión comunitaria, sin concesión, pero con función pública.

  • Resistencia y relevo. La red es totalmente autofinanciada por sus integrantes. Y enfrenta el reto del relevo generacional. Sin jóvenes que aprendan a operar, a montar antenas y a respetar el código de ética de escuchar antes de transmitir y dejar silencio para emergencias, esa última línea de defensa informativa desaparece.

En Chiapas se ha mantenido lo esencial,con una frecuencia libre, una batería cargada y alguien dispuesto a transmitir desde una montaña.

La radiodifusión, sea una estación comercial, una radio comunitaria o un radioaficionado sigue siendo la infraestructura periodística más resiliente que tenemos.