El periodista nicaragüense Luis Galeano recibió oficialmente la aprobación de su solicitud de asilo político en Estados Unidos, un proceso que tomó casi ocho años y que concluyó con la decisión del juez de migración Daniel Dowell de otorgar protección legal a él, a su esposa y a su hijo Andrés Fabián.

“Nuestra aprobación de asilo es definitivamente una esperanza para los nicaragüenses exiliados”, expresó el comunicador en una entrevista con Noticias Telemundo, manifestando el alivio tras un largo recorrido marcado por la persecución estatal, el despojo de su nacionalidad y la incautación de sus bienes en Nicaragua por orden del Ejecutivo nicaragüense.

Un camino marcado por la persecución transnacional

Galeano había ingresado legalmente a suelo estadounidense en diciembre de 2018 para resguardar su vida tras la orden de captura dictada en su contra por el régimen orteguista. Sin embargo, su permiso de permanencia inicial venció a mediados de 2019, iniciando un complejo trámite de asilo.

Recientemente, el periodista enfrentó momentos de alta incertidumbre cuando fue detenido en septiembre pasado en Orlando mientras trabajaba como conductor de una plataforma de transporte. Tras permanecer nueve días bajo custodia del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) en el centro de detención de Krome, recuperó su libertad bajo fianza previo a la audiencia final del 23 de octubre, donde el juez reconoció el "temor creíble" de persecución en caso de ser deportado a su país de origen.

"Esperar durante casi ocho años el momento en el que defendés la posición que te trajo hasta aquí, la persecución de la que has sido objeto, la represión nacional y transnacional del régimen de Ortega y Murillo, es un momento milagroso que Dios permitió que se diera", manifestó el director de Café con Voz.

El reto del exilio y un llamado a la comunidad internacional

Durante sus declaraciones, Galeano reflexionó sobre las vicisitudes del despojo y la reconstrucción personal que enfrentan los comunicadores y activistas forzados a abandonar su tierra. Destacó además que el exilio reafirma el compromiso de la prensa con las causas ciudadanas.

Finalmente, el periodista hizo un llamado a la comunidad internacional para endurecer la postura diplomática frente a la crisis de derechos humanos en Nicaragua:

"El día que Daniel Ortega y Rosario Murillo dejen de ser tratados como presidentes de Nicaragua y sean tratados como delincuentes internacionales, estaremos hablando de otras circunstancias".