El periodismo independiente en Nicaragua atraviesa uno de los momentos más críticos de su historia. Con las instituciones desmanteladas y una represión sin precedentes, los comunicadores juegan un papel fundamental al documentar y exponer los abusos del régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo. Sin embargo, la labor periodística se ha vuelto insostenible tanto dentro como fuera del país.
Uno de los casos más representativos es el del medio Divergentes, fundado en el exilio por periodistas que huyeron de la persecución en Nicaragua. En un artículo publicado en El País, los reporteros Néstor Arce, Carlos Herrera y Wilfredo Miranda Aburto relatan las dificultades que han enfrentado tras la retirada de fondos de cooperación internacional. “Nunca habíamos hecho tantos malabares para informar como los que venimos haciendo desde hace más de tres meses”, afirman los periodistas, evidenciando la crisis económica que afecta a los medios independientes.
La cancelación de la ayuda estadounidense a través de USAID ha provocado despidos y recortes en los equipos periodísticos, lo que dificulta la producción de reportajes de investigación, un formato clave para evidenciar la corrupción y las violaciones a los derechos humanos en Nicaragua.
Desde 2018, el gobierno de Ortega y Murillo ha catalogado al periodismo crítico como enemigo del Estado. Durante las protestas de ese año, los reporteros documentaron crímenes de lesa humanidad, lo que derivó en una ola de represión contra la prensa. Desde entonces, más de 280 periodistas han sido forzados al exilio, muchos de ellos enfrentando condiciones precarias en países como Costa Rica.
A nivel internacional, el periodismo nicaragüeense ha revelado las conexiones del régimen con actores internacionales como Rusia, China e Irán, así como el uso de la crisis migratoria para presionar a Estados Unidos. También han denunciado redes de narcotráfico y lavado de dinero, temas que el gobierno de Ortega intenta silenciar.
Frente a la crisis financiera y la represión, Divergentes ha lanzado la campaña Sé cómplice de la verdad, con la que busca recaudar fondos y fortalecer su vínculo con lectores en Centroamérica, Estados Unidos y Europa. Esta iniciativa busca garantizar la continuidad del periodismo independiente, esencial para la democracia y los derechos humanos en Nicaragua.
A pesar de la persecución y los intentos de censura, los periodistas nicaragüenses reafirman su compromiso con la verdad. En un contexto donde las dictaduras buscan silenciar las voces críticas, el periodismo se mantiene como un pilar fundamental para la libertad de expresión y la denuncia de los abusos de poder.
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