El acoso sexual en los medios de comunicación afecta a casi un tercio de personas, sin embargo en cerca de siete de cada 10 ocasiones (69%) las personas afectadas no lo reportan a sus empleadores.
Además, en 35% de los casos en los que sí hubo denuncia, no hubo respuesta por parte de las organizaciones, de acuerdo con el sondeo Acoso Sexual en los Medios, de 2025 elaborado por Women in News de WAN-IFRA en alianza con City St George’s, University of London, y BBC Media Action.
El informe destaca que la falta de confianza en los mecanismos internos, el miedo a represalias y la percepción de que las denuncias no serán tomadas en serio son los principales elementos por los que las personas deciden no denunciar.
Así, una quinta parte de quienes no reportaron (20%) dijo temer consecuencias negativas en su empleo; 19% señaló que no existían mecanismos claros de denuncia en su lugar de trabajo, y 18% restó importancia a lo ocurrido.
A esto se suman el miedo a represalias del agresor, la desconfianza en que la organización les creyera y el temor directo a perder el trabajo.
El estudio también detecta que mientras las mujeres citan más barreras vinculadas con seguridad y con deficiencias institucionales, los hombres muestran mayor inclinación a minimizar los hechos. Entre personas de género no conforme, si bien la muestra fue menor, se detectó una mayor disposición a reportar formalmente ciertos tipos de agresión, pero también les preocupa más perder el empleo.
Los autores resaltaron que aunque algunos países han avanzado en reformas legales, códigos laborales y protocolos, persiste la distancia entre las legislaciones y la experiencia cotidiana.
Asimismo, explicaron que en países con guerras, desplazamiento forzado, represión estatal o deterioro democrático, las condiciones para el acoso y la violencia de género contra profesionales de medios se agravan, en tanto las instituciones tienden a relegar o minimizar el problema.
La muestra de 2 mil 878 profesionales de medios en 21 países de África subsahariana, la región árabe, el sudeste asiático y Ucrania, subraya que si bien la prevalencia global del acoso sexual en redacciones y entornos laborales de medios pasó de 34% en 2020 a 29% en 2025, en parte por avances de algunas legislaciones, sigue pendiente la protección efectiva en los lugares de trabajo.
No hay respuesta
El informe destaca la pobre respuesta de las organizaciones ante las denuncias, lo que explica en parte por qué tan pocas personas reportan las agresiones.
Las respuestas arrojaron que cuando las empresas reaccionan, sus respuestas suelen ser limitadas y la medida más común es advertir al agresor, seguida por desechar el caso tras una revisión o trasladar al perpetrador a otro departamento.
De esta manera, en promedio 51% de los entrevistados señaló que las respuestas empresariales ocurrían “a veces” o “la mayoría de las veces”, pero no siempre y solo 14% aseguró que su empleador actuó de manera consistente ante todos los reportes.
En tanto, las acciones de apoyo a las víctimas, como acompañamiento emocional, asesoría profesional o formación específica sobre acoso sexual, son escasas, de tal forma que las respuestas organizacionales son disciplinarias más que preventivas o centradas en la persona afectada.
Por otro lado, sobresale que en 34% de los casos, los perpetradores fueron colegas del mismo entorno laboral, en tanto supervisores directos y altos mandos concentraron 29%
Percepción de seguridad en las redacciones
Casi la mitad de las personas encuestadas dijo no sentirse emocionalmente segura en su trabajo, mientras que 28% afirmó no sentirse físicamente segura.
En tanto, de acuerdo con el informe, 39% consideró que el acoso sexual es un problema serio en su lugar de trabajo, y 32% cree que su empresa lo trata como una prioridad organizacional.
Por otro lado, 77% de las personas encuestadas afirmó no haber recibido nunca capacitación sobre acoso sexual en el entorno laboral.
Ante este panorama, el estudio recomienda fortalecer mecanismos independientes de denuncia accesibles para toda persona que trabaje en medios, incluidos freelancers, exigir políticas obligatorias contra el acoso sexual en todas las empresas del sector, construir una respuesta más integral y centrada en sobrevivientes, y ampliar la capacitación en todos los niveles de las organizaciones de medios.
Asimismo, sugiere impulsar la formación para testigos activos, involucrar a los hombres como posibles aliados, reconocer también a sobrevivientes hombres y personas de género no conforme, y trabajar con liderazgos de medios para transformar la cultura laboral desde arriba.









