Expertos reunidos en la Cumbre Global sobre Desinformación 2026 alertaron sobre la expansión de contenidos falsos y manipulados mediante chatbots y agentes de IA, los cuales se utilizan de forma creciente en el consumo de noticias y otra información relevante.
Advirtieron que la inteligencia artificial generativa no solo multiplica la velocidad y el volumen, sino también el realismo de contenidos falsos, manipulados o difíciles de verificar, lo que obliga a medios, verificadores, tecnólogos y audiencias a replantear los mecanismos de verificación y combate de la desinformación.
Chine Labbe, vicepresidenta senior de alianzas y editora ejecutiva para Europa y Canadá de NewsGuard, destacó que los chatbots suelen reproducir desinformación en 26% de los casos mes a mes, debido a que no están entrenadas para distinguir de forma adecuada entre información confiable y no confiable, situación que complica la identificación de fuentes legítimas y agrava el problema de expansión de la desinformación.
Para la especialista, esta tendencia del consumo de información obliga a incorporar a los chatbots dentro del monitoreo cotidiano de medios y verificadores.
En este sentido considero que si antes el esfuerzo se concentraba en redes sociales, sitios apócrifos o cadenas de mensajería, ahora también es necesario observar cómo responden los sistemas conversacionales y qué tipo de falsedades están amplificando.
El criterio periodístico es clave
Labbe expuso que en el cotexto actual de crecimiento exponencial de afirmaciones falsas impulsadas por inteligencia artificial generativa, el criterio periodístico sigue siendo decisivo para determinar a qué información prestar atención, qué verificar y qué publicar.
Explicó que además de las falsedades evidentes, una de las dificultades más relevantes para periodistas y verificadores son las afirmaciones no verificables o vagas. Como ejemplo refirió declaraciones hechas sobre eventos futuros o sobre supuesta información secreta, que vuelven más compleja la tarea de refutar o desmentir.
En esos casos, sugirió revisar cuidadosamente los detalles para encontrar un punto de partida verificable que permita desmontar la falsedad o exhibir sus inconsistencias.
Otro problema señalado durante la Cumbre fue la falta de colaboración de autoridades o actores clave que guardan silencio o se resisten a responder, lo que impide contrarrestar desinformación con mayor rapidez, por lo que llamaron a buscar el involucramiento de los actores.
El combate conjunto a la desinformación
La Cumbre Global sobre Desinfomación 2026 también abordó los límites de las herramientas tecnológicas diseñadas para combatir la desinformación.
A este respecto, Labbe recomendó no depender de una sola herramienta, sino contrastar hallazgos con varias soluciones, fortalecer el trabajo en red y recuperar prácticas básicas de verificación, incluida la confirmación directa por teléfono cuando sea necesario.
Asimismo, sugirió reconstruir la confianza mediante la creación de boletines de verificación, el desarrollo de guías para ayudar a las audiencias a identificar indicios de veracidad y el uso de bases de datos sobre narrativas falsas y medios involucrados para ayudar al público a reconocer señales de alerta.
Por su parte, durante la apertura del encuentro, Carlos Lauría, director ejecutivo de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP), sostuvo que la desinformación representa una amenaza estructural para las democracias porque erosiona la posibilidad de construir una realidad compartida basada en hechos verificables.
Lauría subrayó que la desinformación no busca siempre convencer, sino muchas veces confundir, polarizar y sembrar desconfianza permanente.
Añadió que la inteligencia artificial que facilita la producción de imágenes, audios y videos falsos también ofrece herramientas para detectar manipulación, rastrear campañas coordinadas y fortalecer la verificación, e insistió en que la respuesta no puede recaer solo sobre el periodismo.
“La pregunta central no es solamente tecnológica. Es institucional, editorial y ética. Cómo construir estándares comunes. Cómo promover más transparencia. Cómo fortalecer la cooperación entre medios, academia, tecnólogos, plataformas y organizaciones de la sociedad civil”, enfatizó.
Lauría sostuvo también que, en un ecosistema saturado de ruido e información falsa, el periodismo profesional conserva una oportunidad histórica para reafirmar su valor como productor de información confiable.
Agregó que dicha tarea pasa por explicar mejor los procesos de trabajo, fortalecer la verificación, ofrecer más contexto y acercarse con mayor transparencia a las audiencias.









