A más de una década del asesinato del periodista Gregorio Jiménez de la Cruz, la Fiscalía General de la República (FGR) confirmó la detención de David “N”, alias El Choky o Chuky, con lo que suman siete personas detenidas por el crimen ocurrido en febrero de 2014 en Las Choapas, al sur de Veracruz.
La captura fue realizada en Coatzacoalcos mediante un operativo coordinado entre la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana (SSPC) y la Agencia de Investigación Criminal (AIC), tras trabajos de inteligencia de campo y gabinete.
El imputado fue aprehendido por su presunta participación en la privación ilegal de la libertad y el asesinato del comunicador, de acuerdo con información de El Diario de Xalapa.
Las autoridades dieron a conocer que fue puesto a disposición de la autoridad judicial y posteriormente se le trasladó al Centro Federal de Readaptación Social número 12 “CPS-Guanajuato”, donde se definirá su situación jurídica.
Gregorio Jiménez de la Cruz, conocido como Goyo, era reportero y fotógrafo de la fuente policiaca y colaboraba con medios locales como Notisur, En la Red y Liberal del Sur. Por razones de seguridad, firmaba algunos de sus trabajos bajo el seudónimo “Pantera”.
El periodista fue secuestrado el 5 de febrero de 2014 por un grupo armado en Las Choapas. Seis días después, su cuerpo fue localizado en una fosa clandestina, en un caso que generó movilización del gremio periodístico y atención internacional.
A lo largo de los años han sido detenidas varias personas por este crimen, pero el caso no ha logrado consolidar sentencias firmes, lo que ha mantenido vigente el señalamiento sobre la impunidad en delitos contra periodistas.
Las primeras versiones oficiales intentaron desvincular el asesinato de su labor informativa, atribuyéndolo a un conflicto personal. Sin embargo, el contexto de su cobertura, centrada en temas de seguridad y crimen, así como antecedentes de investigaciones periodísticas sensibles, mantienen cuestionamientos sobre el móvil real.
De acuerdo con la Sociedad Interamericana de Prensa, el caso de Gregorio Jiménez es uno de los más emblemáticos de la violencia contra periodistas en México y refleja las fallas estructurales en los mecanismos de investigación y protección.





