La violencia contra mujeres periodistas en México es persistente y sistemática, y está marcada por agresiones desde las esferas de poder. De acuerdo con la Cartografía de agresiones contra mujeres periodistas en México de Comunicación e Información de la Mujer (CIMAC), desde 2002, se han documentado 2 mil 295 agresiones contra mujeres periodistas, 881 casos de violencia institucional y 20 feminicidios.

Estas cifras reflejan un entorno estructural de desprotección para quienes ejercen la libertad de expresión en el país desde un contexto de desigualdades históricas de género.

La cartografía muestra además una alta concentración territorial de las agresiones, donde la Ciudad de México encabeza los registros con 483 casos, seguida de Puebla, con 193; Veracruz, con 162; Coahuila, con 149; Guerrero, con 121; Michoacán, con 103; Oaxaca, con 92; Baja California, con 82; Chiapas, con 78; Quintana Roo, con 77; Estado de México y San Luis Potosí, con 75 cada uno; Morelos, con 72, y Jalisco, con 71 casos. 

También se documentaron 61 agresiones en Guanajuato; 54 en Aguascalientes; 43 en Sinaloa; 41 en Chihuahua y 41 en Tamaulipas; 32 en Sonora; 29 en Tlaxcala; 27 en Nuevo León; 21 en Hidalgo; 19 en Durango y 19 en Nayarit; 12 en Yucatán; 11 en Baja California Sur, Colima, Querétaro y Zacatecas; 9 en Campeche, y 8 en Tabasco.

Uno de los hallazgos más relevantes de las estadísticas de CIMAC es el peso de la violencia institucional, ya que de los 881 casos registrados bajo esta categoría, 453 fueron atribuidos a funcionarios estatales, 293 a autoridades municipales y 138 a funcionarios federales

Para CIMAC, esto confirma que el Estado se mantiene como uno de los principales factores de riesgo para las mujeres periodistas.

Los datos de la organización muestran que las agresiones no se restringen a ataques físicos, sino que también incluyen violencia psicológica, sexual, patrimonial, digital y económica, además de hostigamiento judicial, detenciones arbitrarias, censura y acoso laboral. 

En ese sentido, la cartografía revela que los principales tipos de agresión documentados son amenazas, con 346 casos; agresiones físicas, con 287; intimidación, con 230; hostigamiento, con 174; acoso judicial, con 75; uso desproporcionado de la fuerza pública, también con 75, y detenciones arbitrarias, con 59.

A ello se suman 28 casos de privación ilegal de la libertad, 27 agresiones sexuales, 27 casos de despojo de material y 22 feminicidios.

CIMAC advierte que en el caso de las mujeres periodistas estas violencias se agravan por componentes específicos de género que no solo buscan afectar su trabajo, sino afectar su legitimidad en el espacio público. 

En esa dimensión, la organización documentó 219 casos de bloqueo informativo, 215 de descrédito de la labor o estigmatización, 131 campañas de desprestigio, 27 casos de censura y 26 de hackeo.

Agresiones desde el poder


El monitoreo también permite observar que las agresiones se intensifican cuando las mujeres periodistas cubren asuntos vinculados con poder público, conflicto social, violaciones a derechos y temas sensibles para distintos actores de poder.

Así, las coberturas que realizan las periodistas agredidas, son, al igual que en el caso de los periodistas hombres, las fuentes de política, que concentra el mayor número de casos, con mil 291, seguida por sociedad, con 478; derechos humanos, con 130; seguridad, con 117; información general, con 84, y policíaca, con 43 casos. 

La organización ha insistido en que la violencia contra mujeres periodistas es un fenómeno estructural que combina la violencia contra la prensa con las desigualdades de género que atraviesan tanto el espacio público como las condiciones laborales dentro de los medios.