En un entorno de creciente deterioro de las libertades de expresión y de prensa en América Latina, el exilio de periodistas se multiplica, debido a amenazas del poder político, autoridades locales, crimen organizado y grupos delincuenciales, coincidieron expertos.

Mariana Belloso, coordinadora de la Red Latinoamericana de Periodismo en el Exilio (RELPEX) de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP), advirtió que, aunque parte del mejor periodismo de la región se está haciendo desde fuera, esto ocurre a un costo personal, profesional y económico muy alto para quienes lo ejercen.

En entrevista con la Alianza de Medios Mx, Belloso explicó que RELPEX comenzó en octubre de 2024 con ocho periodistas registrados y actualmente reúne a 457 profesionales en situación de exilio o movilidad forzada.

No obstante, precisó que medir el exilio periodístico es complejo porque muchos periodistas temen participar en estudios o registros debido a que conservan familiares en sus países de origen, mientras que otros se encuentran en exilio preventivo, movilidad temporal o desplazamiento interno tras recibir amenazas.

Explicó que Venezuela, Cuba y Nicaragua fueron los principales países con salidas de periodistas al inicio del proyecto, pero en la actualidad la lista se extiende a:

  • El Salvador,
  • México,
  • Guatemala,
  • Honduras,
  • Ecuador y
  • Perú.

La coordinadora de RELPEX señaló que el fenómeno ya no se concentra en países con regímenes abiertamente autoritarios, sino que también alcanza a naciones que funcionan como receptoras de periodistas exiliados, pero que al mismo tiempo expulsan a sus propios comunicadores.

“Hay otros países que son receptores, pero también están expulsando periodistas. México es un ejemplo bien claro. Vemos muchos periodista que se mueven a México, pero México está expulsando a sus propios periodistas. Lo mismo en Guatemala”, indicó.

En tanto, en Honduras, RELPEX identifica casos de movilidad interna, especialmente de periodistas comunitarios que deben trasladarse a otras provincias por amenazas de autoridades municipales o grupos locales. 

Barroso agregó que en Ecuador y Perú, las presiones provienen tanto del poder político como de estructuras criminales vinculadas al narcotráfico.

“Cuando ves países que normalmente no estaban expulsando a sus periodistas que ahora sí lo están haciendo, es evidente que el problema se está agravando”

.

El diagnóstico coincide con el más reciente informe de Reporteros Sin Fronteras (RSF), que documentó que el número de países de los que los periodistas se ven obligados a huir se duplicó en cinco años, al pasar de 19 en 2021 a 40 en 2025.

De acuerdo con RSF, entre 2021 y 2025 la organización brindó apoyo a mil 468 periodistas de al menos 65 países que abandonaron sus lugares de origen para escapar de amenazas, encarcelamiento, persecución o riesgo de muerte.

“Las trayectorias del exilio de los periodistas apoyados por RSF dibujan cada año un mapa mundial de la represión”, afirmó Vianney Loriquet, responsable de la Clasificación Mundial de la Libertad de Prensa de la organización.

Parte del mejor periodismo se hace desde afuera, pero a un costo muy alto

Mucho del mejor periodismo de la región se está haciendo desde fuera”, afirmó Belloso al referirse a casos como Venezuela, Cuba y Nicaragua, donde las condiciones internas hacen extremadamente difícil o peligroso ejercer el periodismo independiente.

Sin embargo, trabajar desde el exilio impone costos personales y profesionales elevados. 

A este respecto, la RELPEX documenta que solo 40% de los periodistas registrados en la red continúa trabajando en periodismo, mientras que 60% ya no ejerce. 

“La posibilidad de mantenerse en la profesión varía según el país de acogida”, expuso Belloso.

Dijo que quienes permanecen en América Latina suelen tener más opciones de trabajar como freelancers, mientras que quienes llegan a Estados Unidos, Canadá, España o Alemania enfrentan mayores barreras laborales, migratorias e idiomáticas.

Belloso explicó que muchos periodistas exiliados deben aceptar trabajos fuera del periodismo para sobrevivir e incluso quienes continúan ejerciendo suelen hacerlo de manera parcial, con ingresos precarios y menor tiempo disponible para investigar.

Belloso subrayó que los medios en el exilio también enfrentan severos problemas de sostenibilidad

Mencionó como ejemplos a El Nacional de Venezuela y La Prensa de Nicaragua, que han logrado mantenerse activos fuera de sus países, pero con redacciones reducidas y una lucha constante por conseguir recursos.

A nivel profesional, el periodismo desde el exilio exige nuevas metodologías, ya que los reporteros deben reconstruir redes de fuentes, verificar información a distancia y apoyarse en periodistas dentro del país que, con bajo perfil, continúan haciendo trabajo de campo.

Para Belloso, esta colaboración entre periodistas exiliados y reporteros jóvenes en terreno permite mantener viva la cobertura independiente en contextos autoritarios o violentos.

RSF también alertó que el exilio no pone fin a los riesgos, ya que muchos de los periodistas desplazados enfrentan además de precariedad económica, obstáculos migratorios, amenazas transnacionales, campañas de hostigamiento digital y dificultades para continuar ejerciendo su profesión en los países de acogida.

Apoyos para sostener el periodismo en el exilio

La RELPEX apoya a periodistas exiliados mediante tres programas principales: atención de emergencia, asistencia legal y empleabilidad.

El programa de emergencia atiende a periodistas amenazados que necesitan salir de sus países o enfrentar situaciones críticas en el país de acogida.

"Aunque el fondo es limitado, busca actuar con rapidez y articularse con otras organizaciones para cubrir manutención, alojamiento temporal, emergencias médicas o casos de periodistas en situación de calle", explicó Belloso.

El programa de asistencia legal permite cubrir asesorías o atención de abogados, principalmente en temas migratorios, aunque también en casos de demandas contra periodistas en países de acogida.

Belloso señaló que este es uno de los vacíos más graves, pues pocas organizaciones ofrecen apoyo jurídico a periodistas exiliados.

El tercer eje es el programa de empleabilidad. RELPEX comenzó con estipendios para diez periodistas, mediante los cuales complementa hasta con 500 dólares el salario ofrecido por medios contratantes.

Actualmente, el programa apoya a 23 personas y busca facilitar que periodistas exiliados vuelvan a trabajar de tiempo completo en medios.

Además, la red impulsa fondos de producción periodística, mentorías editoriales, becas de formación, talleres, encuentros presenciales y apoyo psicosocial en alianza con otras organizaciones. También ha financiado atención psicológica para familiares de periodistas, incluidas infancias, en casos de alta necesidad.

Belloso subrayó que el mandato de RELPEX está enfocado específicamente en el periodismo en el exilio, lo que le permite atender casos que suelen quedar fuera de los esquemas tradicionales de apoyo.

En este contexto, Belloso hizo un llamado a organizaciones, fundaciones y actores interesados en fortalecer el periodismo a destinar parte de esos apoyos al periodismo en el exilio. 

“Si quieren apoyar el periodismo, por favor dediquen una parte de esos apoyos al periodismo en el exilio”, señaló.