Ciudad de México-Las salas de redacción en México continúan siendo espacios de alta vulnerabilidad para las mujeres que ejercen el periodismo. De acuerdo con un informe retomado por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), el 72% de las periodistas mexicanas encuestadas ha vivido o vive situaciones de acoso u hostigamiento sexual en su entorno laboral.
El documento señala que estas agresiones provienen directamente de colegas, jefes inmediatos y compañeros del mismo gremio. Conductas como tocamientos, propuestas de índole sexual a cambio de favores laborales, mensajes intimidatorios y comentarios inapropiados forman parte de un panorama hostil que, para muchas trabajadoras, convierte a los propios medios de comunicación en el primer foco de riesgo.
Falta de acción institucional y baja tasa de denuncias
Uno de los hallazgos más alarmantes del análisis es la profunda reticencia a denunciar, impulsada por la ausencia de mecanismos de protección y respuesta dentro de las empresas:
El 76% de las comunicadoras señaló que en sus centros de trabajo no existen campañas ni cursos de sensibilización sobre hostigamiento.
El 56% reportó la carencia total de protocolos especializados para presentar quejas formales.
Tan solo el 18% de quienes sufrieron agresiones se atrevió a reportarlo internamente, y de este grupo, el 64% aseguró que la empresa no tomó ninguna medida o que las acciones resultaron insuficientes.
Impacto en la trayectoria y brechas de liderazgo
Esta violencia laboral no solo afecta la integridad física y emocional de las reporteras, sino que impacta directamente en su desarrollo profesional. Diversos sondeos indican que un porcentaje significativo de las comunicadoras ha tenido que optar por mantener un "bajo perfil", renunciar o abandonar temporalmente su trayectoria para escapar del hostigamiento.
A esto se suma una marcada desigualdad estructural en el sector: los datos apuntan a que los puestos de decisión y liderazgo en los medios siguen estando dominados abrumadoramente por hombres, con una representación femenina minoritaria en cargos directivos y una persistente brecha salarial.
Urgente llamado a la implementación de protocolos
Ante esta problemática, la Relatoría de la CIDH ha instado a las empresas periodísticas de la región a implementar con urgencia políticas internas estrictas de cero tolerancia. Entre las recomendaciones prioritarias destacan la creación de oficinas de género especializadas, canales de denuncia confidenciales y seguros que prevengan represalias, así como auditorías periódicas y programas de contratación y ascenso basados en criterios transparentes e igualitarios.







