La Fundación por la Libertad de Expresión y Democracia (FLED) reportó que al menos siete periodistas nicaragüenses, actualmente exiliados en Costa Rica, han sido víctimas de vigilancia, hostigamiento y amenazas directas.
De acuerdo con la organización, estos actos son atribuidos a operadores vinculados al régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo.
Las denuncias detallan un patrón de persecución que trasciende las fronteras de Nicaragua.
Según la FLED, los comunicadores han detectado la presencia de personas sospechosas en sus residencias, así como intentos de intimidación mediante mensajes digitales y contacto directo con familiares que aún permanecen en territorio nicaragüense.
Este escenario refuerza la vulnerabilidad de los periodistas que abandonaron el país debido a la represión estatal.
Buscan silenciar a periodistas
La FLED señaló que el uso de estas tácticas busca silenciar las voces críticas y desmantelar los proyectos periodísticos independientes que operan desde el extranjero.
Estas acciones, según la organización, constituyen una grave violación a la libertad de prensa y un mecanismo de control que no conoce límites geográficos.
Los afectados han solicitado a las autoridades costarricenses y a los organismos internacionales de derechos humanos fortalecer los mecanismos de protección para periodistas en riesgo.
La persistencia de estas amenazas subraya la fragilidad del ecosistema informativo frente a regímenes que emplean recursos de inteligencia para localizar y coaccionar a trabajadores de la prensa fuera de su jurisdicción nacional.







