A pocos días después de haber comunicado internamente que cancelaría su presencia en los las Olimpiadas de inverno en Italia, The Washington Post revirtió su decisión inicial y confirmó que enviará un equipo reducido de reporteros a cubrir el evento.
El anuncio, junto con comentarios a corresponsales internacionales sobre posibles recortes laborales, encendió alarmas sobre ajustes editoriales mayores.
De acuerdo con una nota firmada por Benjamin Mullin y Erik Wemple en The New York Times, el Post había previsto originalmente enviar a más de una docena de periodistas.
Sin embargo, a menos de tres semanas del arranque, los periodistas deportivos recibieron el viernes pasado un correo breve notificando que no serían enviados a cubrir el evento.
La medida fue interpretada al interior del medio como un indicio de una inminente ola de despidos y ajustes presupuestales y generó una fuerte reacción en redes sociales, donde lectores y seguidores de la cobertura deportiva del Post cuestionaron la decisión.
De acuerdo con fuentes internas citadas por The New York Times, el medio ha reconsiderado su postura y enviará a cuatro periodistas al evento.
Esta rectificación ocurre en un contexto más amplio de incertidumbre dentro del Washington Post. En los últimos meses, el medio ha enfrentado pérdidas financieras considerables, reestructuraciones internas y la salida de figuras clave.







