El Salvador vive uno de los momentos más oscuros para el ecosistema mediático, con más de medio centenar de periodistas forzados al exilio y cerca de un centenar de defensores de derechos humanos fuera del país, expuso Sergio Arauz, jefe de redacción de El Faro .

En el Índice Chapultepec 2025, de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) difundido ayer, El Salvador cayó a la penúltima posición del índice y se consolidó como uno de los países con peores condiciones para el ejercicio periodístico en la región.

El periodista y presidente de la Asociación de Periodistas de El Salvador (APES), explicó que 2025 marcó una escalada represiva, con más de medio centenar de periodistas forzados al exilio y cerca de un centenar de defensores de derechos humanos fuera del país.

“El régimen de excepción, vigente desde marzo de 2022, ha servido no solo como herramienta de seguridad pública, sino también como marco para la suspensión práctica de garantías y la criminalización de voces críticas", expuso Arauz.

"A ello se suman leyes como la de agentes extranjeros y un conjunto de normas orientadas a cerrar el espacio cívico, restringir el financiamiento independiente y convertir el periodismo incómodo en sospecha política”, agregó.

Para Arauz, el principal drama no es solo el exilio físico, sino la instalación del miedo y la autocensura dentro del país.

En ese contexto, consideró que la supervivencia del periodismo depende cada vez más de redes gremiales, apoyo mutuo y trabajo colaborativo desde fuera de las fronteras nacionales.