La adopción de la IA en las redacciones ya es una realidad, ya sea interviniendo en flujos operativos, automatización de tareas, desarrollo de productos, análisis de audiencias y nuevas formas de distribución de contenidos, por lo que el debate urgente ahora es cómo gobernarla, con qué metodología integrarla y bajo qué principios éticos utilizarla, coincidieron expertos en la Reunión de Medio año de la SIP.
En los paneles sobre inteligencia artificial celebrados durante la Reunión de la SIP, editores, innovadores, académicos y directivos de medios coincidieron en que el principal pendiente no es tecnológico, sino estratégico y editorial.
Durante el primer panel, moderado por Graciela Rock, de la Cadera de Eva de México, la estratega en innovación digital y gobernanza tecnológica, Claudia Báez, advirtió que en muchas organizaciones la IA ya está siendo utilizada de forma cotidiana, pero sin una política clara que establezca límites, criterios y responsabilidades.
Explicó que existe una brecha entre el uso individual que hacen periodistas y colaboradores de herramientas como los chatbots y la falta de una política institucional que defina qué se puede hacer, qué no y bajo qué principios debe operar esa adopción.
Báez señaló la diferencia entre tener una política de inteligencia artificial y una estrategia de inteligencia artificial.
La primera, dijo, establece las líneas éticas y de uso responsable; mientras que la segunda es más profunda y responde a para qué quiere un medio incorporar esta tecnología y cómo se alinea con su misión, su propuesta de valor y su modelo de negocio.
En ese mismo panel, Miguel Carvajal, director del Máster en Innovación en Periodismo de la Universidad Miguel Hernández, sostuvo que la IA ya está siendo integrada en todas las fases de la cadena de valor del periodismo, desde la obtención y procesamiento de información hasta el marketing, la personalización de contenidos y el diseño de producto.
No obstante, alertó que buena parte de esa adopción sigue ocurriendo de forma poco estratégica y demasiado dependiente del criterio individual de cada periodista.
Ambos expertos coincidieron en que la gran línea roja está en no ceder a la inteligencia artificial el control editorial.
A este respecto, Claudia Báez expuso que la IA puede asistir, acelerar, ordenar, sugerir y optimizar, pero no puede reemplazar el criterio humano sobre qué merece ser publicado, cómo debe ser contado, cómo proteger fuentes, ni cuál es la voz editorial del medio.
Asimismo, los expertos consideraron que lo irreemplazable y relevante del periodismo es su metodología, su ética, su capacidad de verificación y su criterio para jerarquizar.
“Hay que usar la IA, pero con principios que deben establecerse; debe ser editada, ajustada; no ser perezosos ni caer en la mediocridad, sino dirigirla y direccional cómo vamos a interactuar con ella”, planteó Báez.
En otras palabras, ahondó, la herramienta puede acelerar procesos, pero no debe dictar ni sustituir el estándar periodístico.
En la discusión, los panelistas también subrayaron que el uso descuidado de inteligencia artificial puede erosionar rápidamente la credibilidad construida por los medios durante décadas, por lo que es relevante la transparencia, revisión humana y trazabilidad, mediante controles, metodologías de verificación y marcos de uso responsables.
Utilizarla IA para potenciar las capacidades de los periodistas
Pablo Hamada, de La Gaceta, de Argentina, expuso en el panel ‘La redacción del futuro ya llegó: adopción de IA en medios de América Latina’ cómo su medio ha incorporado IA para convertir videos en borradores de notas, automatizar parte del trabajo de redes sociales, crear productos interactivos para audiencias y desarrollar asistentes de cobertura en tiempo real.
Por su parte, José Carlos García, de El Tiempo de Colombia, explicó que la redacción del medio desarrolló una política interna, una metodología propia y un “toolkit” de herramientas cerradas, conectadas con sus bases de conocimiento y diseñadas para proteger la propiedad intelectual, el estilo editorial y la seguridad del proceso, ante la realidad de que muchos de los periodistas ya utilizaban la IA.
Juan Carlos García, expuso que en El Tiempo, se ve a la IA como una armadura que ayuda a potenciar las capacidades del humano que lleva dentro, que es el periodista.
Ambos ponentes coincidieron en que la IA es valiosa cuando responde a problemas concretos de la redacción y se integra con supervisión humana, métricas claras y una función editorial bien definida.
En tanto, en el panel centrado en oportunidades, riesgos y salvaguardas de la IA, Franco Piccato, de Chequeado, remarcó que la IA puede ser un gran copiloto, pero no es confiable por sí sola para verificar hechos, por lo que la revisión humana sigue siendo esencial.
Por su parte, Jazmín Acuña, de El Surtidor de Paraguay, dijo que para medios pequeños y de nicho, el desafío no es solo incorporar IA, sino sobrevivir en un ecosistema donde la distribución cambia, el tráfico cae y la relación directa con la comunidad se vuelve más importante que nunca.
Los expertos coincidieron en que el verdadero desafío en la actualidad es cómo usarla sin perder el proceso periodístico, la confianza con las audiencias y el valor diferencial del oficio.
En ese sentido, consideraron que la industria debe actuar con liderazgo, estrategia, formación interna, principios éticos claros y una comprensión más precisa de qué puede delegarse a la tecnología y qué debe seguir siendo plenamente humano.








