En cientos de condados de Estados Unidos considerados desiertos informativos, porque no cuentan con medios locales profesionales, la ciudadanía se informa cada vez más a través de redes sociales, influencers y fuentes no periodísticas, de acuerdo con una encuesta realizada por la Medill School of Journalism de la Universidad de Northwestern.
La encuesta realizada a nivel nacional reveló que más de la mitad de las personas entrevistadas (51%) que viven en “desiertos informativos” obtienen sus noticias locales principalmente de fuentes no periodísticas, como redes sociales, grupos vecinales, influencers o familiares y amigos.
Esta cifra supera, por un margen mínimo, a quienes aún recurren a medios informativos tradicionales.
El estudio define un desierto informativo como cualquier condado estadounidense sin un periódico ni medio de noticias digital con base local.
En 2025, Medill identificó 212 condados sin ningún medio y otros mil 525 con solo una fuente local de noticias. En total, se estima que 50 millones de estadounidenses tienen acceso limitado o nulo a noticias locales confiables.
Desinterés creciente en medios confiables y profesionales
Una de las conclusiones más destacables de la encuesta es que quienes viven en estos desiertos no consideran que les falten fuentes locales. Más del 90% afirmó que es fácil acceder a noticias sobre su comunidad, aunque estas provengan de canales no periodísticos.
“La verdadera señal de alarma es que la gente no siente que le falte algo. Han perdido el hábito de acceder al periodismo profesional y ya no reconocen el valor de lo que se ha ido”, advirtió Zach Metzger, director del proyecto.
El estudio, que encuestó a 500 personas en condados sin medios y otras 500 en zonas con abundante cobertura, mostró que en los desiertos informativos:
- 42% obtiene noticias locales de grupos sociales en Facebook o Nextdoor
- 41% ve noticieros de TV (generalmente de condados vecinos)
- 35% usa motores de búsqueda
- 33% recurre a amigos o familiares
- 30% sigue a influencers en redes
Sin embargo, estos canales no hacen verificación de datos, ni aplican estándares éticos ni metodologías periodísticas.
“Es una mezcla peligrosa. La comunidad siente que está informada, pero en realidad circula información sin contrastar y muchas veces con sesgos o errores. Y al no haber periodistas presentes, no hay quien identifique ni corrija esas fallas”, señaló Tim Franklin, profesor de Medill.
Solo el 10% de los encuestados en desiertos informativos dijo haber tenido contacto con un periodista en los últimos cinco años, y apenas el 15% dijo estar suscrito o apoyar económicamente algún medio.
En contraste, en las zonas con medios, estos porcentajes suben al 20% y 33% respectivamente.
La confianza también se erosiona, ya que apenas 46% de quienes viven en desiertos informativos confía en las noticias locales, frente al 59% en zonas con periodismo activo.
La falta de periodismo profesional tiene un impacto directo en la participación cívica. Como ejemplo, en el condado de Sullivan, Nueva Hampshire, donde el periódico local cerró, el alcalde Dale Girard aseguró que los ciudadanos llegan mal informados a las reuniones públicas, guiados por rumores o información falsa de redes sociales.
“Antes sabían qué temas se trataban. Ahora llegan con versiones distorsionadas o ni siquiera se enteran de lo que ocurre”, afirmó.







