2025 fue un año letal contra los periodistas en todo el mundo, donde destacó la violencia en América Latina y en particular en México

De acuerdo con la Federación Internacional de Periodistas (FIP), al menos 128 periodistas y profesionales de los medios de comunicación perdieron la vida en el mundo, incluidos nueve fallecimientos accidentales, de acuerdo con el listado definitivo publicado el 31 de diciembre. Entre las víctimas se contabilizan 10 mujeres.

El informe confirma que América Latina y el Caribe continúa siendo una de las regiones más peligrosas para ejercer el periodismo, donde destaca México.

La región de LATAM registra al menos 11 periodistas asesinados durante el año, además de 8 casos adicionales que siguen bajo investigación o sin confirmación oficial del vínculo con la labor periodística. 

La FIP alertó que estas cifras reflejan un patrón persistente de violencia e impunidad, y exigió a los Estados medidas inmediatas y decisivas para romper este ciclo en 2026.

México encabeza la lista regional

El informe muestra que México concentra el mayor número de casos con tres asesinatos confirmados y cinco más aún en investigación. Otras organizaciones, como Reporteros Sin Fronteras, documentaron hasta nueve periodistas asesinados en el país durante 2025, lo que refuerza su posición como el entorno más riesgoso para la prensa en la región.

A México le siguen Perú (cuatro casos), Ecuador (uno confirmado y dos pendientes), Guatemala (dos casos en investigación), Colombia (uno) y Honduras (uno). 

La mayoría de las víctimas trabajaban en medios locales, comunitarios o digitales, y cubrían temas de corrupción, crimen organizado, violencia política y abusos de poder a nivel local. 

Además, en numerosos casos existían amenazas previas o riesgos conocidos, sin que se activaran mecanismos de protección eficaces.

Además de México, la FIP destacó el caso de Perú, donde tras casi una década sin asesinatos de trabajadores de prensa, en los últimos 12 meses se registraron 4 crímenes que la Asociación Nacional de Periodistas del Perú vincula directamente con el ejercicio periodístico. 

A ello se suman amenazas y atentados que configuran un deterioro acelerado de la libertad de prensa en ese país.

Debilidad institucional en la región 

La FIP advirtió que la falta de confirmación oficial, las investigaciones incompletas y la ausencia de sanciones no son hechos aislados, sino síntomas de una debilidad institucional estructural, marcada por demoras judiciales y falta de voluntad política. 

En la mayoría de los casos de 2025 no se ha identificado a los autores intelectuales, y en muchos ni siquiera existen avances sustanciales.

La FIP recordó que cada periodista asesinado representa también un ataque directo al derecho colectivo de las sociedades a estar informadas, particularmente en comunidades  la prensa local es la principal barrera frente a la corrupción y los abusos de poder. 

“La violencia letal contra periodistas es, en este sentido, una forma extrema de censura”, expuso la FIP. Agregó que sin justicia, no hay garantías para el ejercicio del periodismo ni para la democracia.