The Washington Post, uno de los diarios más relevantes del mundo, comenzó esta semana una ola de despidos masivos que afectará a más de 300 periodistas, equivalentes a aproximadamente a un tercio de su sala de redacción y al 30% de su plantilla total.

El recorte impactará a todas las secciones del medio, incluyendo la cobertura local, internacional, deportiva y cultural. 

De acuerdo con la agencia AP y el diario estadounidense The New York Times, el anuncio fue realizado en una reunión en línea interna encabezada por el editor ejecutivo Matt Murray y el jefe de recursos humanos Wayne Connell. 

Murray reconoció que “todos los departamentos se verán afectados de algún modo”, y confirmó el cierre completo de las secciones de Deportes y Libros.

También se suspenderá el pódcast diario “Post Reports”, y se reducirá la cobertura de noticias locales, que será reestructurada.

Asimismo, la cobertura internacional sufrirá una fuerte contracción, ya que todos los corresponsales y editores en Medio Oriente han sido despedidos, al igual que jefes de corresponsalías y reporteros en diversas regiones del mundo. Según el Columbia Journalism Review, el medio conservará sólo una fracción de su red global.

La nueva estrategia editorial priorizará la política nacional, salud y negocios, dejando en segundo plano las coberturas regionales y culturales.

Enciende alarmas

La decisión provocó una respuesta inmediata por parte de Martin Baron, ex editor ejecutivo del diario, quien calificó el día como “uno de los más oscuros en la historia de una de las organizaciones periodísticas más importantes del mundo”.

En una declaración difundida por redes sociales y reproducida por el periodista Ben Mullin del New York Times, Baron apuntó directamente contra el dueño del diario, Jeff Bezos, acusándolo de haber traicionado los valores fundamentales del Post y de haber destruido, con decisiones erráticas, la confianza tanto de su equipo como de sus lectores.

Muchos de los mejores periodistas ya se han ido, hartos de las decisiones impuestas desde la cima. Se sintieron obligados a marcharse. Las suscripciones se desplomaron. El daño a la marca ha sido autoinfligido y casi instantáneo,” expuso en la misiva.

Baron también denunció que Bezos habría comprometido la independencia editorial del diario y generando “una mancha especialmente vergonzosa”.

Acusó que decisiones editoriales clave, como la cancelación de un respaldo presidencial a 11 días de la elección de 2024, socavaron gravemente la credibilidad del medio.

Agregó que The Washington Post mantiene en su equipo a periodistas de alto calibre que “seguirán rindiendo cuentas al poder con el rigor que los ha caracterizado durante décadas” y quienes “merecen el apoyo de todo aquel que crea en el periodismo de calidad”.