La violencia en línea contra mujeres periodistas se está exacerbando con el uso de herramientas de inteligencia artificial, de tal forma que las denuncias policiales se han duplicado y han empujado a casi la mitad de las periodistas afectadas a autocensurarse para evitar abusos, de acuerdo con el reporte Tipping Point: Online Violence Impacts, Manifestations and Redress in the AI Age, publicado por ONU Mujeres.
El estudio arroja que 41% de todas las mujeres encuestadas para el estudio afirmó que se autocensura en redes sociales para evitar ataques, mientras que entre las mujeres periodistas y trabajadoras de medios ese porcentaje asciende al 45%.
Además, más de una de cada cinco periodistas, el 22%, dijo que también se autocensura en su lugar de trabajo. Para la agencia de Naciones Unidas, esto representa un endurecimiento del efecto inhibidor sobre el ejercicio periodístico.
De hecho, al comparar los resultados con una encuesta global previa publicada por la UNESCO en 2020, el estudio encontró que la autocensura entre mujeres periodistas aumentó de 30% a 45% en 2025, lo que representa un alza de 50%.
Las autoras del informe advierte que la violencia digital dirigida contra mujeres no se limita al hostigamiento verbal y al descrédito en redes sociales, sino que incorpora mecanismos agresivos y tecnológicamente complejos, como la difusión no consentida de imágenes personales, incluidos contenidos íntimos o sexuales, así como la creación de deepfakes con ayuda de IA.
El informe indica también que entre las mujeres periodistas, el porcentaje de quienes denunciaron violencia en línea ante la policía se duplicó desde 2020, al pasar de 11% a 22% en 2025. Asimismo, el recurso a acciones legales creció de 8% a 14%
En el conjunto total de mujeres encuestadas, 25% reportó la violencia a la policía y 15% emprendió acciones legales.
A partir del análisis de respuestas de 641 mujeres de 119 países, entre ellas defensoras de derechos humanos, activistas, periodistas, trabajadoras de medios y otras comunicadoras públicas, ONU Mujeres concluyó que este tipo de violencia suele ser deliberada y coordinada, diseñada para silenciar a las mujeres, dañar su credibilidad profesional y afectar su reputación personal.
De acuerdo con el reporte, esta presión no solo restringe la participación pública de las mujeres, sino que erosiona la deliberación democrática al expulsarlas de espacios de discusión, cobertura e investigación.
Violencia digital afecta mental y emocionalmente a víctimas
El informe documenta también el peso que esta violencia tiene sobre la salud mental y emocional, pues 24% de las mujeres encuestadas reportó haber sido diagnosticada o tratada por ansiedad o depresión vinculadas a la violencia en línea, mientras que el 13% dijo haber experimentado trastorno de estrés postraumático.
En el caso específico de periodistas y trabajadoras de medios, una de cada cuatro presentó ansiedad o depresión asociada a estos ataques.
ONU Mujeres subrayó que este fenómeno se intensifica en un contexto de retroceso democrático, auge del autoritarismo y misoginia en la red.
En ese escenario, la inteligencia artificial generativa aparece como un nuevo acelerador de estas afectaciones, ya que no solo permite alterar imágenes sin consentimiento o “desnudar” digitalmente a mujeres y niñas, sino incluso simular agresiones sexuales, lo que profundiza la violencia basada en imágenes y amplifica sus consecuencias personales y profesionales.
Los datos del estudio muestran que 12% de las mujeres encuestadas sufrió difusión no consentida de imágenes personales, incluidas imágenes íntimas o sexuales, y que 6% fue víctima de deepfakes.
La ONU señaló que estas prácticas son particularmente alarmantes por la rapidez con que se producen, la escala de su difusión y la dificultad de reparar sus efectos.
Presentado en el marco del Día Mundial de la Libertad de Prensa 2026, el estudio agrega que la violencia digital contra mujeres periodistas además de vulnerar los derechos individuales, restringe el derecho colectivo de las sociedades a contar con voces diversas, críticas y libres en el espacio público.
ONU Mujeres alertó que cuando las periodistas reducen su presencia, moderan su lenguaje o abandonan ciertos temas por miedo al ataque, también se debilita el debate democrático, se empobrece la conversación pública y se afecta la posibilidad de acceder a información plural y de interés público.






