La reciente imposición de aranceles por parte del gobierno de Estados Unidos ha generado una crisis en la industria editorial en Norteamérica, impactando de forma directa a los periódicos que dependen del papel importado de Canadá.

De acuerdo con un artículo de la revista Columbia Journalism Review, la incertidumbre derivada de los anuncios contradictorios, sumada al alza de costos y la escasez de insumos, ha puesto en jaque a editores que ya enfrentaban dificultades económicas.

La medida, que inicialmente establecía un arancel del 25% a las importaciones de papel, provocó que muchos editores intentaran anticiparse a los aumentos, generando una demanda abrupta y desabasto en la industria.

A pesar de sus esfuerzos por asegurar materia prima con anticipación, la crisis en el transporte y la incertidumbre en la regulación han complicado aún más la situación.

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Un golpe a la estabilidad del sector

Canadá es el principal proveedor de papel para la industria periodística en Estados Unidos, abasteciendo aproximadamente el 80% de la demanda nacional.

La imposición de tarifas no solo eleva los costos de producción para los medios impresos, sino que pone en riesgo la sostenibilidad de pequeñas y medianas publicaciones que ya operaban con márgenes reducidos como ocurre en el caso de los medios locales.

"Todos estamos esperando para ver qué pasa", dijo John Galer, editor del Journal-News en Illinois, a Columbia Journalism Review, quien calcula que la medida podría aumentar sus costos en 20 mil dólares anuales, obligándolo a subir sus precios. 

En 2018, una situación similar provocó un aumento drástico en los costos del papel, lo que llevó a muchos medios a reducir su paginación, eliminar ediciones impresas o, en el peor de los casos, cerrar sus operaciones.

Además del impacto financiero, la incertidumbre generada por los cambios en la política comercial ha comenzado a afectar otros aspectos clave de la industria, como la inversión publicitaria.

Muchos anunciantes han optado por postergar sus campañas hasta obtener mayor claridad sobre el futuro del sector, lo que agrava aún más la situación económica de los medios.