El servicio de inteligencia interios, Shin Bet, presentó el 28 de septiembre una denuncia ante la jefatura del Departamento de Censura Militar contra el Canal 12 por haber informado que Netanyahu volaba a Abu Dabi para reunirse con Mohamed bin Zayed, la información se publicó una hora antes del aterrizaje.
El caso más allá de ser un vuelo filtrado, es la visibilización del sistema de censura que rige en Israel.
Para el Shin Bet y el Mossad, la publicación “puso en peligro la vida del primer ministro y de su esposa”. La oficina de Netanyahu exigió que cayera “todo el peso de la ley” sobre el canal.
El censor israelí censura una media anual de 2.240 artículos de prensa en Israel, de los cuales alrededor de 240 son censurados en su totalidad y 2.000 parcialmente. Añadiendo el contexto del genocidio en Gaza, esa cifra se disparó ya que en 2024 prohibió la publicación de 1.635 artículos y censuró parcialmente otros 6.265, el mayor número registrado.
Formalmente existe un acuerdo voluntario de 1949 entre el Comité de Editores israelíes y en Ministerio de Defensa para someter 35 temas sensibles a revisión. Ya en la práctica, en 2023 ese sistema se ha endurecido. Según algunos documentos filtrados a la revista +972, el censor Kobi Kula ordenó que cualquier material relacionado con operaciones, inteligencia, preparación defensiva, lugares de impacto de misiles en Israel y vulnerabilidades operativas debe someterse a revisión previa, incluyendo material audiovisual.
Los periodistas extranjeros denuncian que el incumplimiento puede costarles la acreditación. Como relató el corresponsal de RTVE Marc Campdelacreu: “Israel ha creado un departamento de censura previa, el cuál pide a los medios internacionales que les enviemos los videos. Sabemos cuáles son las reglas, porque si las incumplimos, Israel podría quitarnos la acreditación”.
Para Reporteros Sin Fronteras (RSF), este modelo es parte de una ofensiva sistemática. Israel ha caído del puesto 86 al 112 en la Clasificación Mundial de la Libertad de Prensa. RSF incluyó por primera vez a las fuerzas armadas israelíes entre los 34 mayores depredadores de la libertad de prensa, responsabilizándolas de la muerte de casi 220 periodistas bajo el gobierno de Netanyahu.








