Dos hombres armados irrumpieron de manera violenta en la vivienda del periodista Jorge Ismael Caro Romo, reportero de la Agencia Fronteriza de Noticias (AFN), para interrogarlo sobre su labor, arrebatarle su equipo de trabajo y fotografiar su rostro y credencial de elector antes de amenazarlo para evitar que pidiera ayuda.
De acuerdo con el reporte publicado por La Silla Rota y el testimonio difundido por AFN, los hechos ocurrieron la mañana del pasado sábado 10 de octubre. El comunicador acababa de elevar un dron a unos 55 metros de altura sobre el perímetro de su propio domicilio para verificar el funcionamiento del estabilizador del equipo y tomar fotografías del cielo previo a una tormenta.
Minutos después del vuelo, dos sujetos llegaron a la propiedad y se abrieron paso hacia el interior mostrando un arma corta. Mientras inspeccionaban las habitaciones, cuestionaron al periodista sobre los motivos del uso del dron y le exigieron la entrega del aparato. Siguiendo instrucciones telefónicas, uno de los agresores fotografió la identificación oficial de Caro Romo y su rostro, para finalmente arrebatarle su teléfono celular bajo la exigencia de desbloquearlo antes de darse a la fuga.
Tanto la Agencia Fronteriza de Noticias como el Ayuntamiento de Tecate condenaron enérgicamente la irrupción y exigieron a la Fiscalía General del Estado una investigación exhaustiva para identificar a los responsables y garantizar medidas de protección para el comunicador, quien lleva más de tres años cubriendo la información local en el municipio.
El contexto de violencia y la alerta de ARTICLE 19
La grave agresión en contra de Jorge Ismael Caro Romo no es un hecho aislado, sino parte de una espiral de violencia crítica para el ejercicio periodístico en México. Cifras y documentación de la organización internacional ARTICLE 19 evidencian el entorno altamente hostil al que se enfrentan los comunicadores en el país.
En sus monitoreos continuos sobre la libertad de prensa en México, ARTICLE 19 ha documentado cientos de agresiones anuales contra periodistas, destacando que la mayoría de los ataques se concentran en comunicadores que investigan temas de corrupción, política, seguridad y nota roja. La organización ha advertido reiteradamente que la impunidad casi absoluta en los delitos contra la prensa favorece la repetición de intimidaciones directas en los domicilios de los reporteros, lo que constituye una grave violación al derecho a la libertad de expresión y a la seguridad de los trabajadores de la comunicación.








